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LAS PERSPECTIVAS PARA MEXICO EN EL NUEVO SEXENIO 2006-2012
Gustavo Castro Soto (Descargar Completo)

RESUMEN / ABSTRACT

En 1982 México entró en la crisis del pago de la Deuda Externa, e inició el modelo neoliberal del sistema capitalista con la aplicación de las Políticas de Ajuste Estructural (PAE)condicionados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Estos controlados por los países más ricos del mundo y a su vez gobiernos que defienden los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales más poderosas.

Desde entonces los gobiernos neoliberales mexicanos han ido aplicando dichas medidas que han abarcado cambios constitucionales, eliminación de subsidios y aranceles a la importación, apertura de fronteras al mercado externo; eliminación de cuotas de importación, de precios de garantía y de control de precios; disminución de derechos laborales; privatizaciones de empresas y servicios como fueron los bancos, fondos de retiro y pensiones, carreteras, sector minero, petroquímica, generación de energía eléctrica, entre otros rubros. Así, durante 24 años (1982-2006) la estructura del país se ha ido modificando y debilitando paulatinamente al Estado Nación para dar paso del modelo neoliberal hacia el modelo corporación-nación. En éste, las grandes trasnacionales se preparan para el total control de la economía y los recursos de la nación.

Al término del sexenio del presidente Vicente Fox (2000-2006) quedaron pendientes en la agenda del ajuste las reformas fiscales que garanticen al gobierno liquidez para cumplir con los compromisos de la deuda. También quedaron pendientes las reformas para la “flexibilización laboral” con el objetivo de hacer más competitiva la inversión privada extranjera, lo que no es otra cosa que seguir eliminando los derechos humanos laborales y las condiciones de los trabajadores. Un tercer elemento clave que quedó pendiente fue la reforma al sector energético que apunte hacia la privatización del gas, el petróleo y la energía eléctrica. Sin embargo, hay otros elementos que avanzaron pero que no se han consolidado. Por un lado el gobierno federal ha logrado ir descentralizando el papel del Estado y sus diversas dependencias y secretarías para pasar a las entidades la responsabilidad de éstas abandonadas a sus propios medios o eventualmente facilitar sus privatizaciones. La administración de Vicente Fox avanzó en la consolidación de otras privatizaciones poniendo las bases para que la energía, laeducación, la salud, el agua, las tierras y las áreas naturales protegidas pasen a manos privadas. En este sexenio avanzaron y consolidaron su presencia las trasnacionales como Wal-Mart, Sams Club, Telmex, o las automotrices Peugeot, Honda, Hyundai, Toyota, Monsanto, etc.

Otros indicadores que dejó la administración foxista fue el aumento de la pobreza, del
desempleo, de la inflación, la deuda externa y los miles de migrantes huyendo de las
consecuencias de estas políticas. Por si fuera poco, los bancos ya en manos extranjeras, no satisfechos con capitalizarse con del fraude bancario y el Fobaproa, o con las ganancias de la administración de los fondos de retiro, les han eliminado millones de dólares por comisiones a las remesas de los migrantes en un año cuyas transferencias rebasaron los 25 mil millones de dólares, que equivalen a más de lo que aporta el Banco Mundial (BM) para dizque combatir la pobreza, o lo que aportó la Inversión Extranjera Directa (IED) dizque para ofrecer mayores empleos e incluso por las divisas petroleras. En otras palabras, en la concentración de la riqueza juega un papel primordial la necesidad de generar pobres.

El costo de este proceso fue alto. La imagen del Poder Ejecutivo ha quedado desquebrajada por el papel vergonzoso del Presidente Vicente Fox en su política interna y externa. El papel del Poder Legislativo ha generado decepción toda vez que la cámara de Senadores y de Diputados es rehén de intereses partidistas, inmediatistas y de las grandes corporaciones multinacionales aprobando leyes que benefician y protegen sus inversiones. Se sigue
observando el brincoteo de políticos de un partido a otro tras las migajas del poder.

El Poder Judicial es repudiado no sólo por los altos sueldos de devengan los magistrados frente a la pobreza del pueblo mexicano sino por el triste papel que han jugado en apoyo al poder, a la impunidad de tantos crímenes y han dejado intocables a la cúpula económica del país. Por su lado, el Poder Electoral, luego del fraude electoral del 2 de julio, ha quedado sin credibilidad ante la sociedad y con mucho rechazo y repudio. El Ejército mexicano sigue sin generar simpatía social y a la par, la represión policíaca no cesó como tampoco los asesinatos de periodistas. En fin, una fuerte decepción social en las instituciones del Estado.

El último año del sexenio del presidente Fox se tiñó de más sangre. El crimen industrial de la mina en Pasta de Conchos dejó 65 muertos en la impunidad; la represión a los trabajadores en paro de Lázaro Cárdenas; las masacres de indígenas en Montes Azules, Chiapas; las violaciones a la libertad de expresión y autonomía sindicales; la represión al pueblo de Atenco y contra el movimiento popular de Oaxaca con un saldo de decenas de asesinados, cientos de encarcelados, torturados, agresiones y violaciones sexuales. Ya hecho el trabajo, ex mandatarios, ex funcionaros de alto nivel, independientemente de su filiación política, se insertan en las grandes empresas trasnacionales e incluso bancos privados.

En contraparte, en el primer sexenio del Partido de Acción Nacional (PAN) crecieron y se
fortalecieron muchos procesos sociales de oposición y resistencia. Durante estos seis años
(2000-2006) a nivel nacional de levantaron redes que generaron movilización, rechazo y mayor conciencia política en torno a los temas como la privatización del agua y de la energía eléctrica; las presas hidroeléctricas y contra megaproyectos carreteros o aeropuertos; contra el Plan Puebla Panamá (PPP) y el Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA); contra el TLCAN y el TLC con la Unión Europea; o la Organización Mundial del Comercio (OMC); contra las Instituciones Financieras Internacionales (IFI’s) especialmente el Banco Mundial, Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). También se despertó y detonó la movilización y las redes en torno al tema de los transgénicos, mujeres, el neoliberalismo, entre otros aspectos que no vieron igual reacción social en otros sexenios.

Así, la sociedad despertó y aumentó su capacidad de movilización, respuesta y conciencia
sobre el proceso global del capitalismo que incluso forjó nuevas alianzas con organizaciones mesoamericanas, sudamericanas, e incluso de Canadá, Estados Unidos y Europa. Este contexto llevó a generar esperanza para unos, espejismo para otros, de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) -de izquierda para unos, de derecha para otros-, candidato por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), llegara al poder presidencial en un contexto de insurrecciones electorales presidenciales, de izquierdas para unos y más de lo mismo para  otros. Sin embargo, los intentos del gobierno panista pero también de Estados Unidos, las IFI’s, y las grandes corporaciones trasnacionales intentaron por todos loe medios impedir que AMLO  llegara al poder por la potencial amenaza que representaría a sus intereses. Su popularidad en aumento se vio truncada cuando el Subcomandante Marcos arremetió contra él manifestando que impedirá su llegada a la silla presidencial. La oposición nacional contra el PAN se fracturó antes de las elecciones y aun perdurará por todo el presente sexenio.

En términos generales dos posiciones que se autocalifican de “izquierda” dividen los caminos del movimiento social del país. Uno desde los cimientos partidistas y otro desde la insurrección armada que propugna ahora las vías pacíficas para el cambio. Así, la sociedad civil nacional no sólo está dividida y rasgada fuertemente entre los que apoyaron al candidato del PAN, Felipe Calderón, y los que apoyaron a AMLO, sino que internamente la “izquierda” está fuertemente dividida. Luego del fraude electoral, ambos personajes, AMLO y Marcos, carecen hoy de una estrategia clara; muestran contradicciones en sus análisis, propuestas y practicas políticas en la relación con los movimientos sociales del país. Ambos se disputan hoy por hoy las bases sociales que les den consenso y se aglutinen articuladamente en alguna propuesta.